BOULDER, Colorado -- Cuando Donna Campiglia se enteró que una prueba genética podría determinar qué deportes se ajustarían a Noah, su hijo de 2 años, dijo ¿dónde está disponible y cuánto cuesta?"Puedo imaginarme cómo algunas personas podrían pensar que la prueba limitaría a su hijo a practicar menos deportes o a estar expuesto a menos cosas, pero aún creo que es bueno encauzarlos a la actividad apropiada", dijo Campiglia, de 36 años, mientras observaba una clase de niños pequeños en la Boulder Indoor Soccer.
En la ciudad de Boulder, que se distingue por ser consciente de la salud y estar orientada a los deportes, Atlas Sports Genetics apela a las obsesiones de los padres al ofrecer una prueba, de US$149, para predecir las ventajas atléticas de un niño. Se toma una muestra de las encías del niño para recolectar ADN y se lleva a un laboratorio para un análisis del ACTN3, uno de los más de 20 mil genes en el genoma humano.
El objetivo de la prueba es determina si una persona tendría más aptitud para deportes de velocidad y fuerza, o en deportes de resistencia. Un estudio del 2003 descubrió el vínculo entre el ACTN3 y esas habilidades atléticas.Los ejecutivos de Atlas Sports Genetics reconocen que su prueba tiene limitaciones, pero dicen que podría proporcionar lineamientos para introducir a los jóvenes en los deportes.
La compañía está enfocada en hacer pruebas a los niños desde la infancia hasta aproximadamente los 8 años porque las pruebas físicas para medir el desempeño futuro en los deportes a esa edad son, cuando mucho, poco confiables.La prueba del ACTN3 ha estado disponible desde el 2004 a través de la compañía australiana Genetic Technologies. La compañía ha comercializado la prueba en Australia, Europa y Japón, y ahora está disponible en Estados Unidos por medio de Atlas Sports Genetics.Es estudio que identificó el vínculo entre el ACTN3 y el desempeño atlético de élite fue publicado en el 2003 por investigadores que tienen su sede principalmente en Australia.
Estos científicos estudiaron las combinaciones del gen, con una copia proporcionada por cada padre. La variante R del ACTN3 da instrucciones al cuerpo para que produzca la alfa-actinina-3, proteína encontrada específicamente en los músculos de contracción rápida. Esos músculos son capaces de realizar contracciones vigorosas y rápidas necesarias en los deportes de velocidad y de fuerza. La variante X evita la producción de la proteína.El estudio del ACTN3 observó a 429 atletas blancos de élite, entre ellos 50 olímpicos, y encontró que el 50 por ciento de los 107 velocistas tenía dos copias de la variante R. Aun más revelador, ninguna velocista de élite tenía dos copias de la variante X. Todos los atletas olímpicos varones en deportes de fuerza tenían cuando menos una copia de la variante R. En cambio, casi el 25 por ciento de los atletas de resistencia de élite tenía dos copias de la variante X, apenas más elevado que el 18 por ciento del grupo de control. Sin embargo, algunos atletas de muestran que la ciencia, y aparentemente su genética, están equivocadas.Una investigación de un atleta olímpico español mostró que no tenía copias de la variante R, lo que indica que el éxito atlético probablemente se vea afectado por una combinación de genes, ambiente, entrenamiento, nutrición y suerte.
Kevin Reilly, presidente de Atlas Sports Genetics y ex entrenador de levantamientos de pesas, esperaba que la prueba fuera controversial. Dijo que algunas personas les preocupaban que causara "un renacimiento de la eugenesia, parecido a lo que hizo Hitler al intentar crear esta raza de atletas perfectos"